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La guerra en el crecimiento y el desarrollo económico

Ilustración realizada por el autor del artículo

En el marco de la acumulación capitalista, el presente post trata sobre los efectos de la guerra en la economía en el corto y en el largo plazo.

 

La guerra en el sistema del capital

Dado que la guerra es un fenómeno altamente mecanizado, los países con alta capacidad de producción industrial son los que ostentan las primeras posiciones como vendedores en el mercado de armas. Esto lo muestra la base de datos del Stockholm International Peace Research Institute (ver aquí), que omitiendo a China en sus cifras, evidencia que los Estados Unidos fue el mayor vendedor de armas del mundo entre los años 2002 y 2016, seguido por otros países industrializados que cambian de posición de acuerdo al año que se analice. Sin embargo, a pesar de que el mercado de armas es dinámico, el comportamiento de Rusia llama la atención. En 2002 ese país contó con 4 grandes empresas productoras de armas, para el año 2009 contaba con 10 y el numero creció hasta alcanzar 13 empresas en el año 2016. Esto coincidió con una tasa de crecimiento del gasto militar promedio que superó al de los Estados Unidos entre 1993 y 2016 (en términos reales, medido en dólares constantes del 2016).  Este comportamiento no es extraño, conociendo la competencia geopolítica entre EU y Rusia que ha atestiguado el mundo en los ultimos años. 

No es coincidencia que el número de empresas rusas dedicadas a la producción de armas crecieran con la aceleración del gasto militar; mayor demanda de armas implica un mercado en expansión que brinda oportunidades de rentabilidad, y los capitales migran hacia donde migra la rentabilidad, y en tal proceso de inversión crean puestos de trabajo. Es de esta forma que la industria bélica se relaciona con el crecimiento económico.

Dentro del capitalismo, el valor de uso de las armas que son exportadas es un tema secundario, lo que impera es su valor de cambio, que permite acumular capital en las manos de quien las vende.

Lo anterior se ilustra en articulo del New York Times (ver aquí), en el cual las empresas productoras de armas de los Estados Unidos, quienes abastecieron al ejercito de Arabia Saudita en su guerra contra Yemen, afirman que su responsabilidad es con sus accionistas y, por tanto, no estaban haciendo nada malo al vender las armas que hoy día han cobrado la vida de gran cantidad de gente inocente en dicho conflicto. En ultimas,  lo que importa es que mayor número de armas vendidas significa un número creciente en sus cuentas bancarias.

En el mismo articulo, Donald Trump lo dice muy claro:

Nosotros debemos continuar vendiendo armas a Arabia Saudita porque ellos nos pagan mucho dinero… quiero Boeing y quiero Lockheed y quiero Raytheon hacer esas órdenes y contratar mucha gente para hacer esos equipos increíbles. 

No es solo la venta del material de guerra lo que genera flujo de dinero. Como se especifica para el caso ruso en el portar Russia Beyond (ver aquí), con la venta de armas sofisticadas vienen contratos con el fabricante de servicios conexos, tales como: reparaciones, instalación de piezas de repuesto y entrenamiento en escuelas militares.

El caso de la Alemania Nazi es otra muestra del cómo marcas famosas se han beneficiado de la guerra (ver aquí). Cayó Hitler en el bunker, pero las marcas continúan en el mercado. 

Por otro lado, las guerras traen consigo contratos futuros. Una vez un país es devastado, se crea mercados para empresas que repongan el valor acumulado destruido por la guerra (infraestructura pública, bienes inmuebles, servicios públicos, etc…) y vuelve la acumulación de capital con crecimiento económico y del empleo. No obstante, este efecto de la guerra no es más que un ejemplo de la falacia de la ventana rota; si bien la reconstrucción de un país representa beneficio económico para algunos, representa una catástrofe humanitaria para otros. Es un juego de suma cero.

 

Los rendimientos marginales del capital

Como se indica en la literatura económica, el ahorro y la acumulación de capital físico son factores que explican las tasas de crecimiento de la economía (Harrod,1939; Domar,1946; Solow,1956). Es así que se ha encontrado evidencia de que la inversión en maquinaria y equipo impacta el crecimiento económico de diversos países (De long y Summers, 1991).

La ortodoxia económica establece que, una población que cuente cada vez con mayor cantidad de plantas, maquinaria, equipo, entre otro tipo de capital físico, tiene mayor cantidad de instrumentos de trabajo para ser empleado por la mano de obra disponible. Entonces, cantidades adicionales de capital físico provocarían una aceleración del crecimiento económico conforme es empleado por trabajadores que antes no contaban con las herramientas suficientes para ser productivos. Es de esta forma como la economía entra en el proceso de acumulación de capital con rendimientos crecientes y alcanza un punto crítico, a partir del cual, los rendimientos disminuyen conforme se acumula más capital hasta que todos los trabajadores disponibles cuentan con el capital físico suficiente, y mayor inversión en acumulación de capital no implica mayor crecimiento de la producción. La inversión solo se efectuaría para contrarrestar la depreciación del capital y la economía se mantendría en estado estacionario.

En este orden de ideas, la guerra puede disminuir la capacidad productiva de un país al destruir su capital físico, sin embargo, brinda la posibilidad de alto crecimiento económico una vez llega la paz y se inicia la fase de acumulación de capital con rendimientos crecientes.

Un ejemplo de lo anterior se encuentra en el conocido libro de texto de Mankiw (2014), quien relata que después de la segunda guerra mundial, tanto Japón como Alemania, quedaron en medio de sus propios escombros. En otras palabras, una porción considerable de su stock de capital había sido destruido. No obstante, en las décadas siguientes, estos dos países ostentaron rápidas tasas de crecimiento económico, mucho mayor a las de Estados Unidos. A pesar de tener un stock de capital disminuido y una consecuente reducción de la producción, un país que mantenga la misma tasa de ahorro e inversión con relación a su producto (Inversión/PIB) anterior a la guerra, verá un periodo de elevado crecimiento; con relativo poco capital, la inversión aumenta el stock más de lo que lo reduce la depreciación del mismo. Dicho de otra forma, se reponen y crean mayor numero de herramientas. El límite de este proceso de crecimiento acelerado se encuentra una vez la economía se vaya acercando a su estado estacionario donde todo trabajador cuenta con el stock de capital suficiente para ser productivo, dado el estado de la tecnología (Mankiw, 2014, p.320)

¿Ha pasado esto en los países que han sufrido los últimos conflictos bélicos? Si echamos un vistazo a los países que en el siglo XXI que han sufrido conflictos armados de gran envergadura en su territorio nacional, podemos ver que la reducción de la producción por habitante toma lugar de forma inmediata en el año que inicia la confrontación militar (ver tabla 1 abajo).

Para el caso de Afganistán, Iraq y Libia, se observan aceleradas tasas de crecimiento del PIB per cápita el año siguiente al inicio del conflicto (Afganistan: 2001; Iraq: 2003; Libia: 2011). Para el caso de Siria y Yemen, cuyos conflictos empezaron en 2012 y 2014 respectivamente, estos países mantuvieron la guerra en sus territorios hasta el año 2016, por tanto, no han experimentado el efecto “recuperación” en los datos.

Tabla 1. PIB per cápita de países en guerra con fuerzas extranjeras

Año Afganistán Iraq Libia Siria Yemen
2001 -5.9% 16.1% -1.7% 0.9% 0.9%
2002 57.2% 4.9% -3.3% 3.3% 1.0%
2003 2.2% -24.4% 10.7% -4.4% 0.9%
2004 -0.4% 48.9% 2.3% 4.0% 1.0%
2005 7.2% 6.4% 8.1% 2.8% 2.7%
2006 5.9% 12.8% 4.7% -6.0% 1.1%
2007 15.1% 14.4% 3.1% 4.9% 5.8%
2008 1.2% 19.5% 12.5% 2.2% 7.4%
2009 14.0% 12.6% -2.5% -2.7% 0.4%
2010 1.0% 18.4% 2.5% 9.9% 15.6%
2011 6.4% 21.8% -59.0% 5.3% -6.3%
2012 8.5% 8.0% 130.9% -14.9% -9.3%
2013 4.1% 6.5% -55.2% -6.6% 3.8%
2014 -0.1% -2.5% -26.9% -14.4% -7.5%
2015 -4.6% 1.5% -12.6% -13.8% -29.8%
2016 0.1% 6.8% -4.9% 1.4% -11.9%

Tabla realizada con datos de Maddison (2018). Calculos propios

Evidentemente, de acuerdo con las características de sus conflictos armados, cada país fue impactado en distinta magnitud por la guerra. Por ejemplo, sorprende que Iraq haya mantenido tasas de crecimiento positivas durante el conflicto, una vez iniciaron los bombardeos estadounidenses en 2003. No obstante, todos los países sufrieron un fuerte deterioro de su actividad económica a juzgar por la fuerte caída de su producción por habitante al inicio de la guerra, con la excepción de Afganistán que tuvo una leve caída en relación a los demás países (pero igual, significativa). Su evolución vendría entonces explicada por las tasas de ahorro y de inversión subsecuentes a la destrucción de capital. En este orden de ideas, el diferencial de tasas de crecimiento viene dado por el diferencial en sus tasas de ahorro e inversión, así entonces, Japón y Alemania crecieron muy rápidamente después de la guerra en virtud del aumento en la tasa de inversión como porción de su ingreso. Sin embargo, no hay que dejar de lado que tanto Japón como Alemania contaron con un entorno de relativa paz y apoyo en el marco de la guerra fría, lo que les permitió generar expectativas positivas para la inversión y el crecimiento.

 

Industria militar y desarrollo económico

De acuerdo con la teoría ortodoxa del crecimiento económico, una vez el capital se ha acumulado y la economía se encuentra en equilibrio, se requiere del cambio tecnológico para seguir creciendo en el largo plazo (Mankiw, 2014). En otras palabras, los factores productivos, trabajo y capital, se encuentran en pleno empleo y se requiere de mejoras en las plantas, en la maquinaria y equipo, en la forma de administrar las empresas, en metodos de producción, etc…

La guerra fría liderada por los Estados Unidos y la URSS trajo consigo presiones para que dicho cambio tecnológico tomara lugar. Las tensiones de un guerra inminente brindó mercados para las manufacturas militares y movilizó recursos de todo tipo hacia dichas manufacturas, trayendo consigo la aceleración del cambio tecnológico. Esto lo muestra Ruttan (2006) quien remitiéndose a la historia, argumenta la importancia de la demanda de armas y equipo militar en el desarrollo de muchas tecnologías de propósito general (de gran impacto), tales como la industria aérea, nuclear, de la computación y del software. Además, identifica al gasto en inversión y desarrollo relacionado con el ejército como la otra fuente principal del desarrollo tecnológico en un amplio espectro de industrias que hacen parte de una gran porción de la producción industrial de los Estados Unidos

Después de la Segunda Guerra Mundial y en medio de la guerra fría, el Pentágono fundó en 1958 una agencia para la defensa conocida como Defense Advanced Research projects Agencia (DARPA), la cual trabajó en el desarrollo de tecnologías tales como computadoras, aviones jet, energía nuclear de uso civil, laser y biotecnología (Mazzucato, 2013).

Igual que la segunda guerra mundial y la guerra fría indujo al sistema político de los Estados Unidos a movilizar recursos para la defensa (Ruttan, 2006), la Unión Soviética (URSS) también muestra cómo el sector defensa puede moldear la economía de un país al movilizar ingentes recursos hacia la investigación y el desarrollo tecnológico. Javin (1975) evidencia a través de la producción de armamento la evolución de la manufactura militar soviética que trajo consigo innovaciones para el país en su aparato bélico, lo que le permitió convertirse en una potencia militar productora de su propio material de guerra. Es así, que a través de la producción acumulada la segunda guerra mundial trajo consigo un proceso de aprendizaje en la práctica (learning by doing) en el campo ingenieril, al verse la necesidad de manufacturar grandes lotes de equipos militares (ver aquí artículo sobre el desarrollo técnico de la aviación soviética).

Como en cualquier otra industria, en el sector militar también toma lugar las dinámicas de aprendizaje a través de la  imitación. Por ejemplo, los fusiles AK-47 de fabricación rusa han sido susceptibles de reproducción por parte de los fabricantes chinos de armas (ver aquí). También existen pequeños talleres intensivos en mano de obra donde se manufacturan réplicas de armas de fuego en pequeños talleres (ver acá video).

Cabe reslatar que el complejo industrial militar fue tan relevante para la URSS que, aunque trajo consigo desarrollo científico y tecnológico, confiscó las innovaciones, solo permitiendo su uso civil muchos años después del uso militar. En este sentido, no existían efectos de derrame tecnológico desde el ejército hacia el sector civil como sí sucedió en los Estados Unidos (Mazat y Serrano, 2012; Mazzucato, 2013).

 

Referencias

De Long, B., Summers, L.H., 1991. Equipment investment and economic growth. Quarterly Journal of Economics 106 (2), 445–502.

Domar, Evsey, D. Capital Expansion, Rate of Growth, and Employment. Econometrica, Vol. 14, No. 2 (Apr., 1946), pp. 137-147

Harrod, R. F. An Essay in Dynamic Theory. Economic Journal, Vol. 49, No. 193 (Mar., 1939), pp. 14-33

Maddison Project Database, version 2018. Bolt, Jutta, Robert Inklaar, Herman de Jong and Jan Luiten van Zanden (2018)

Mankiw, Gregory (2014). Macroeconomía. Antoni Bosch. 8th Edición.

Mazat, Numa y Serrano, Franklin (2012). An analysis of the Soviet economic growth from the 1950’s to the collapse of USSR

Mazzucato, Mariana (2013). The Entrepreneurial State: Debunking the Public vs Private Myth In Risk and Innovation. Londres, Reino Unido: Anthem Press, 201 p.

Ruttan, Vernon (2006). Is War Necesary for Economic Growth? Military Procurement and Tech­nology Development. The United States of America. Oxford, Reino Unido: Oxford University Press, 219 p.

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Medardo Alfonso Palomino Arias

Por Medardo Alfonso Palomino Arias

Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El proposito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.

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