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Deng Xiaoping y la herramienta capitalista en la maquinaria económica china

Ilustración realizada por el autor del articulo

El presente post expone el ideario económico de Deng Xiaoping, el líder supremo de la República Popular China, referente a las reformas de mercado que iniciaron a finales de 1978 bajo su gobierno. El artículo se basa en gran medida en observaciones realizadas por el líder comunista entre 1979 y 1985.

 

El contexto que da lugar a las reformas

Las reformas de finales de 1978 implementadas por Deng Xiaoping, son el resultado de varios intentos por desarrollar las fuerzas productivas de China.

Entre los años 1949 y 1957 el Partido Comunista de China (PPC) implementó la estrategia de crecimiento desequilibrado (Cheng Chu Yuan, 1971) efectuado años antes en el desarrollo de la Unión Soviética (URSS), donde la industria productora de bienes de capital (plantas, maquinaria, equipos, etc.) era prioritaria y extraía recursos del campo para poder financiarse y crecer (Preobrazhensky, 1926). No obstante, China estaba en condiciones de atraso mayores que la URSS para implementar dicha estrategia (Raymond C L Yeap, 2007) y el surgimiento de la inflación en los productos básicos, los cuellos de botella en el transporte y desequilibrios en la balanza de pagos (mayores flujos de valor hacia el exterior que hacia el interior del país) forzaron la reducción de la inversión y el replanteamiento de dicha estrategia (Cheng Chu Yuan, 1971).

Posteriormente, entre 1958 y 1960 bajo la política de Gran Salto Adelante, se intentó una estrategia de crecimiento equilibrado entre el sector agrícola y el sector manufacturero, empleando pequeños talleres con herramientas rudimentarias y sustituyendo capital por trabajo como forma de acabar con el desempleo. Sin embargo, la falta de conocimiento técnico en la industria y de incentivos para aumentar el esfuerzo en el campo colectivizado, derivó en un enorme deterioro económico bajo la dirección de Mao (Cheng Chu Yuan, 1971; Raymond C L Yeap, 2007). Se hicieron rectificaciones entre 1961 y 1965, y se logró la recuperación económica dando prioridad a la agricultura, la industria liviana y la industria pesada, en ese orden de importancia (Cheng Chu Yuan, 1971).

Las reformas de 1978 no solo tuvieron dichos antecedentes económicos, también le antecedió la política maoísta que reemplazaba los incentivos materiales en el lugar de trabajo por adoctrinamiento político de compromiso comunista: la gran revolución cultural (Cheng Chu Yuan, 1971) que condujo a radicalismos de izquierda.

 

Las reformas de mercado 1978

El desarrollo de las fuerzas productivas constituía una condición fundamental para mantener la estabilidad y el modelo socialista (Deng, 1979A, 1984). La postura económica de Deng Xiaoping se enmarcaba, a grandes rasgos, en los planteamientos de dirigentes comunistas como Liu (Raymond C L Yeap, 2007) y Chen Yun que abogaban por la implementación de elementos de mercado dentro del socialismo, cuando aún vivía Mao.

La dirección del Partido comunista de China tuvo claridad desde un principio de que sin estabilidad no era posible implementar las reformas de mercado, y dicha estabilidad en China, significaba mantener el modelo político de partido único y el veto a manifestaciones que abogaban por la liberalización burguesa que atentaba contra la unidad del país (Deng, 1979B, 1985). Ya en los años 50s Liu había advertido que el partido comunista tendría apoyo popular siempre y cuando hubiese un desarrollo económico estable (Raymond C L Yeap, 2007).

A finales de 1978 las reformas al modelo socialista tomaron lugar primero en las zonas rurales, donde se encontraba el 80% de la población, como forma de dinamizar la mayor parte de la economía, luego se extendieron al resto del país cubriendo tanto la industria como el comercio (Deng, 1984).

No obstante, a pesar de darle cabida al mercado y al capitalismo, Deng alegaba conservar el socialismo bajo la guía teórica del marxismo, pero apegado a la realidad concreta de China. De tal forma, apelaba al concepto maoísta de buscar la realidad a partir de los hechos (Deng, 1984), y un poco más de un lustro después de iniciadas las reformas, Deng continuaba en 1985 proponiendo el fortalecimiento del socialismo como objetivo principal de su política (Deng, 1985), argumentando que el uso del mercado no era exclusivo del modo de producción capitalista y había sido empleado incluso durante el feudalismo (Deng, 1979A).

Deng veía la gestión empresarial capitalista como un tipo de tecnología necesaria para solventar el anquilosamiento del modelo (Deng, 1984). Un tipo de concesión económica, más no política a los capitalistas como argumentara Bukharin (1921) con la Nueva Política Económica que permitió actividad privada en la URSS, pero sin soltar “las ramas principales de la industria” (p.12), lo que en palabras de Xiaoping (1984) serían el mantener “el sector socialista como pilar” (p. 5).

Es importante señalar que, a pesar de los cambios de modelo económico, Mao Tse Tung nunca fue satanizado en China , como sí ocurrió con Stalin en tiempos de Nikita Khrushchev en la URSS. Por el contrario, el presidente Deng Xiaoping no negó la importancia de Mao y reconoció que bajo su liderazgo se sentaron las bases materiales y técnicas del desarrollo del país, al adaptar el marxismo a las condiciones concretas de China e iniciar el proceso de unificación y de industrialización (Deng, 1979A, 1982, 1984).

 

La economía de mercado como complemento

El nuevo modelo que nace de las reformas de 1978 se conoce como Economía Socialista de Mercado o Socialismo con Características Chinas (Deng, 1979A, 1984), y consiste en el empleo de la economía de mercado como forma de desarrollar las fuerzas productivas, pero manteniendo como pilar el modelo socialista de economía planificada. En este orden de ideas, la economía de mercado es instrumentalizada para lograr los fines económicos del PPC, apoyándose en parte, en la inversión extranjera regulada (Deng, 1979A) como se explica en el post El modelo chino y la manufactura de su desarrollo. 

Si bien el crecimiento económico requiere de grandes inversiones en maquinaria y equipo, su empleo eficiente en el proceso productivo es crucial (De Long y Summers,1992). Es en este sentido que Deng Xiaoping aseveró que los esfuerzos deben conducir a resultados prácticos y debe ser estimulado en el puesto de trabajo de manera que los eslóganes vacíos quedarían en el pasado. No se trata solo de tener recursos disponibles, sino de aplicar la racionalidad económica capitalista en su gestión. Por tanto, de forma explícita el líder comunista planteó que, para facilitar el progreso económico, se requería de empresarios y empresarias capaces de administrar los recursos viendo oportunidades de negocio a través de las demandas del mercado, ya no bajo el esquema top-down de asignación de recursos financieros, sino con el empleo de préstamos de la banca con tasas de interés, donde se identifique oportunidades de negocio adelantando dinero en función de la rentabilidad de los préstamos (Deng,1979B).

Deng resaltaba la complementariedad de la economía de mercado y el socialismo: la primera tiene como principio la generación de riqueza material, mientras que el segundo tiene como principio la reducción de la pobreza a través de la redistribución (Deng, 1984). Por otra parte, en su visión, el Estado era el gran administrador y distribuidor al que le pertenece en primera instancia la riqueza creada, luego le pertenece a la gente (Deng, 1985).

En 1979 en un foro ante secretarios del PCC, expuso su mirada respecto al “reajuste económico” a través de un ejemplo donde se entiende que el Estado debe encargarse de lo grande, del “ferrocarril”, mientras que la iniciativa privada, de lo pequeño: las duchas, baños y demás bienes y servicios que requieren los trabajadores para su comodidad (Deng, 1979B). El sector privado, en su naturaleza, recibe los estímulos que el sector público no, y cumple con su tarea complementaria de mejora de bienes y servicios. En este orden de ideas, el modelo mixto propuesto no es más que el empleo de ambas manos: la mano visible del Estado y la mano invisible del mercado (John Ross).

 

Ultimas apreciaciones     

Como economía en transición (transitional economy) es complejo saber qué dirección está tomando dicha transición; es difícil conocer si en China se desarrollan las fuerzas productivas del capitalismo sirviéndose del Estado o, por el contrario, se está desarrollo la capacidad productiva del socialismo instrumentalizando la empresa privada.

Los cambios que permitieron la entrada del capitalismo han perdurado en el tiempo y parece no ser un tipo de retirada estratégica que aplicasen los soviéticos con la Nueva Política Económica (Lenin, 1921). Las medidas adoptadas fueron objeto de controversia entre la ortodoxia comunista, incluso entre los que proponían cambios hacia la inclusión de mecanismos de mercado, como por ejemplo Chen Yun, quien teorizó el modelo mixto chino con la metáfora del mercado como un ave en la jaula del plan socialista y que en 1984 se convirtió en crítico de la dirección que había tomado las reformas al considerarlas demasiado inclinadas hacia el capitalismo.

Indudablemente a partir de las reformas, China entró en una dinámica capitalista donde el mismo Deng Xiaoping reconocía que los flujos de capital extranjero están en función de la tasa de ganancia que pueden extraer los capitalistas, dado el precio de la mano de obra, la disponibilidad de los recursos naturales y la solvencia del país (Deng, 1979B), de manera que el partido debe mantener la estabilidad macroeconómica para que el capital privado extraiga plusvalía. Incluso hoy en día existen millonarios chinos invirtiendo en el exterior, como lo ilustra el Washington Post y operan con la misma dinámica anti laboral –sindical –que cualquier país capitalista (como se evidenció en el documental American Factory).

El líder comunista argumentaba que la tarea principal del socialismo es el desarrollo de las fuerzas productivas y la eliminación de la pobreza, y que la precariedad económica no es socialismo, ni mucho menos comunismo (Deng,1984). A raíz de las reformas, China ha demostrado gran capacidad de reducción de la pobreza (Lin, 1998), sin embargo, Deng Xiaoping también entendía por socialismo la no polarización del ingreso (Deng, 1985).  En la actualidad, eso es lo que vemos en China: pasó de tener una distribución del ingreso similar a la de los países nórdicos más igualitarios, a ser similar a la de los Estados Unidos, como lo muestran las estimaciones de Piketty, Yang y Zucman.

Por otro lado, argumentaba que la base económica socialista era lo suficientemente extensa como para absorber miles de millones de dólares de inversión extranjera sin ser sacudida en absoluto (Deng, 1979B,1984). Si bien el PCC se ha limitado a regular al capital en lugar de abolirlo, hasta el momento la burocracia mantiene su independencia de la clase capitalista y ha demostrado que los magnates no son los que gobiernan; como se reconoce en un análisis desde el marxismo. También es cierto, como lo señaló Deng Xiaoping, que la reversión de la política de apertura y del dinamismo del mercado doméstico constituiría la reducción de la calidad de vida de la mayoría de chinos y la pérdida del apoyo popular al partido comunista (Deng, 1984B).

 

Referencias

Bukharin (1921) The New Economic Policy of Soviet Russia. https://www.marxists.org/archive/bukharin/works/1921/07/08.htm

Cheng Chu Yuan (1971). The Economy of Communist China, 1949-1969. Michigan Papers in Chinese Studies. https://library.oapen.org/bitstream/handle/20.500.12657/41818/9780472902200.pdf?sequence=1

De Long, J. Bradford. & Summers, Lawrence, H. The Quarterly Journal of Economics, Vol. 106, No. 2 (May, 1991), 445-502.

Deng Xiaoping (1979 B). Some Comments On Economic Work.

Deng Xiaoping (1979A). We Can Develop a Market Economy Under Socialism

Deng Xiaoping (1982). China’s Historical Experience in Economic Construction

Deng Xiaoping (1984A). Building a Socialism with a Specifically Chinese Characteristics

Deng Xiaoping (1984B). One Country, Two Systems

Deng Xiaoping (1985). Bourgeois Liberalization Means Taking the Capitalist Road

Lenin, V. I. (1921) The New Economic Policy and the Task of the Political Education Departments.

Lin, Justin (1998). Demystifying the Chinese Economy. Australian Economic Review. vol. 46, no. 3, pp. 259–68

Preobrazhensky, E. (1926). The New Economics. Clarendon Press, Oxford. P.285

Raymond C L Yeap, 2007. The Theory of Transition in China: The Thought of Liu Shaoqi. School of East Asian Studies.

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Medardo Alfonso Palomino Arias

Por Medardo Alfonso Palomino Arias

Economista y Magister en Gestión Pública graduado en la Universidad Santiago de Cali, Colombia. He sido Profesor desde el año 2014 en distintas universidades de Cali. En la actualidad me encuentro adelantando estudios y viajando en Australia. El proposito de mi blog es difundir conocimiento sobre economía y brindar un espacio para el debate.

2 respuestas a «Deng Xiaoping y la herramienta capitalista en la maquinaria económica china»

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